Incluso los parrilleros experimentados cometen deslices. Asar parece simple —fuego y carne—, pero el diablo está en los detalles. Aquí te mostramos cómo pasar de "quemado por fuera, crudo por dentro" a maestro de las brasas.
1. No precalentar la parrilla
Si la parrilla no está lo suficientemente caliente, la carne se cocerá en lugar de sellarse, perdiendo jugosidad. Precalienta al menos 10 minutos antes de comenzar.
2. Cocinar la carne demasiado
El error número uno que deja la carne seca y dura. Usa siempre un termómetro de carne. Res: 63°C (medio). Cerdo: 71°C.
3. No preparar la carne adecuadamente
Sazona con anticipación y, muy importante, seca la carne con papel de cocina antes de ponerla al fuego para lograr un buen sellado.
4. No dejar reposar la carne
Cortar la carne inmediatamente hace que los jugos se escapen al plato. Déjala reposar unos minutos para que los jugos se redistribuyan.
5. Usar demasiado líquido para marinar
El exceso de líquido puede provocar llamaradas y que la carne se cueza al vapor. Escurre bien antes de ponerla en la parrilla.
6. No limpiar la parrilla
Los restos de comida carbonizada dan mal sabor y hacen que la carne fresca se pegue. Usa un buen cepillo de alambre después de cada uso.
7. Ignorar el clima
El viento puede enfriar tu parrilla y el frío aumentar los tiempos de cocción. Ajusta tu técnica según el ambiente.
La Regla de Oro: Temperatura
Jamás confíes en el "tanteo" o en cortar la carne para ver si está lista. Un termómetro digital es la mejor inversión que harás.
- Res (Medio): 63°C
- Cerdo: 71°C
- Pollo: 74°C





